Invertir dinero en la educación temprana y postemprana de las personas con diversidad funcional es garantía de autonomía y de una vida más plena durante la edad adulta de estas personas. Así de claro lo tienen por ejemplo en USA donde se llega a invertir hasta 60.000 dólares al año en la atención especializada de estas personas durante los primeros seis años de vida. Y no lo ven como un gasto, sino como una inversión. Porque si una persona con diversidad funcional es tratada adecuadamente durante su niñez y su juventud, reducirá la necesidad de atención y recursos durante el resto de su vida, procurando que durante la misma sea una persona que se valga por si misma y que pueda aportar al resto de la sociedad.
La educación temprana es hasta los seis años, que es cuando la plasticidad del cerebro permite los mayore avances. A partir de esa edad, los avances que pueden traer las terapias son menores, pero no por ello menos importantes. Por lo que parece prudentes continuar con esas terapias cognitivas al menos hasta los dieciocho años. A partir de esa edad, los problemas y temas a tratar serán otros, como la empleabilidad o la inclusión social de estas personas.
El Ayuntamiento de Boadilla destinaba muy pocos recursos a prestar servicios de atención temprana a los niños de Boadilla que lo necesitaban. Se destinaba un pisito propiedad de la EMSV y se contaba con un limitado y precario contrato con la Asociación APASCOVI para prestar el servicio, que atendía un reducido grupo de privilegiados, quedando excluidos de estos servicios la inmensa mayoría de los niños con estas necesidades del municipio. Para paliar esta situación, se inaugura en 2016 el Centro de Atención Temprana y Postemprana Carolina Juzdado.
Luego se comprobó la necesidad de prestar servicio de atención postemprana al menos hasta los 18 años. Iniciativa que se vendió a bombo y platillo. Recuerdo sugerir a la concejala responsable de aquel momento, que sería mucho más interesante concertar plazas para estos servicios con los gabinetes de Boadilla para que de esta forma los padres pudieran hacer el control de calidad, incentivar la creación de más gabinetes profesionales en Boadilla y garantizar la viabilidad económica futura de este servicio, mediante un copago que beneficiara a las familias con menos recursos. Optaron por ofrecerlo directamente el Ayuntamiento a través de una empresa y gratuitamente a todos los vecinos, independientemente de su nivel de renta o ingresos. Que las familias de Boadilla se pusieran a la cola y agradecieran a los políticos locales las terapias de sus hijos.
Esta opción estaba abocada al fracaso y el tiempo me ha dado la razón. Para este curso 2023/2024, el Centro de Atención Temprana, dependiente del Ayuntamiento, esta llamando a las familias de los alumnos mayores de 12 años para decirles que la hora semanal que reciben de terapia individual ahora será en grupo de cinco alumnos. Reducimos coste y aumentamos plazas. Seguro que hasta intentan venderlo como un logro de gestión. Pero, ¿a qué precio?. Reducimos drásticamente la calidad de los servicios y perjudicamos a las familias con menos recursos que no pueden acudir ahora a un centro privado a que sus hijos reciban las terapias necesarias. Y como en Boadilla las terapias las daban gratis, pues los profesionales no han instalado gabinetes terapéuticos necesarios para atender la demanda de estos servicios. Por lo que encima tendrán que acudir a otros municipios. Más tiempo y más coste.
El Equipo de Gobierno Municipal ha conseguido acabar con la bonanza de las arcas en tan sólo cuatro años. Ya han comenzado a subastar parcelas para poder obtener un dinero extra con el que mantener el cotarro. No les queda otra que recortar. Pero siempre se recorta del mismo lado. Mira que hay gastos superfluos para recortar. Pero el primer recorte, de los muchos que nos esperan estos próximos años, en la frente. En la frente de las familias y de los más vulnerables.

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