Ellos levantaron este país que les abandonó cuando más lo necesitaban. Esa fue su hazaña. Y yo por eso les admiro y me enorgullecen, ellos si son verdaderos patriotas.
EDITORIAL CAMINANDO POR LA VIDA DE 9/5/2023
El día 20 de enero de 1961, el presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy, dijo en su discurso de investidura una de esas frases que justifican por sí solas el sueldo del redactor de discursos de un presidente. Dijo “No pienses qué puede hacer tu país por ti. Piensa qué puedes hacer tú por tú país”. ¿Es eso el patriotismo?
Te voy a resumir la historia de los que considero unos auténticos patriotas, que recogieron el pobre legado de sus padres para legarnos a su vez una España mejor y una vida más próspera. Hoy soñamos con retirarnos y vivir de la sopa boba el resto de nuestra vida, del esfuerzo de otros. ¿Pero nuestros padres y abuelos pensaban igual? ¿Qué nos esta pasando?
La Guerra Civil dejó España exhausta. Sin reservas de oro, sin ahorros, con una inflación que en la zona republicana llegó hasta el 1.340 %. Los estragos bélicos habían destrozado el campo, que era entonces la base de la economía nacional, y la industria. Enseguida comenzó la segunda guerra mundial. Lo que dificultaba aún más la recuperación. España era un país destartalado, obligado a racionar lo poco que había. Pobreza, analfabetismo y atraso.
Pero entonces llegó una generación increíble, los nacidos antes de 1945, e hicieron el gran milagro económico y social de España. España era un país agrario, con una sociedad herida, con amplias capas de población literalmente muerta de hambre. En 1946, mil ciento veinte españoles habían muerto de inanición, la cifra más alta del siglo.
Pero esa generación consiguió la hazaña. Convirtieron a España en un país industrial, próspero, con una clase media que suponía el 55% de la población a finales de los años setenta, totalmente escolarizado y lleno de universitarios. Fueron ellos, con su trabajo cotidiano, con su dedicación, con su capacidad de resistencia y con sus esperanzas, los que levantaron la España hundida de la posguerra y la convirtieron en la novena potencia industrial del mundo
Esas cosas no pasan solas. Ni siquiera dependen de la varita mágica de un político. De nada sirven las ideas de un político si al otro lado no hay un pueblo dispuesto a salir adelante. El esfuerzo de esta generación de españoles fue extraordinario.
Fue una generación que se sacrificó hasta lo indecible para que sus hijos tuvieran la instrucción que a ellos les faltó, y otra, la de los hijos, que fue perfectamente consciente de que había que esforzarse para sacar el máximo provecho de la oportunidad que se les daba.
Hay un dato que es particularmente relevante, que es el de estudiantes de las enseñanzas técnicas. A principio de la década de 1940, España era uno de los países occidentales con menos ingenieros técnicos y superiores por millón de habitantes. En concreto, solo 550, frente a los 1.344 de Italia o los 2.612 de Francia. Los españoles se pusieron manos a la obra y a mediados de los setenta la proporción de ingenieros por millón de habitantes ya superaba el millar.
El español de esa generación es un tipo dispuesto a no dejar pasar ninguna oportunidad. En su horizonte, trabajar, progresar, sacar adelante a su familia, estudiar…Fue ese espíritu luchador el que hizo posible la prosperidad que cincuenta años después seguimos disfrutando a modo de herencia. Aquellos fueron unos verdaderos patriotas a los que les debemos todo lo que hoy disfrutamos. Ellos lucharon para que sus hijos y nietos vivieran mejor que ellos. ¿Es igual de cierto ese futuro para nuestros actuales hijos y nietos?
El ochenta por ciento de los fallecidos en 2020 con motivo de la pandemia de COVID 19, habían nacido antes de 1945. Son los protagonistas del milagro español, que en muchos casos murieron solos en sus casas o en algún hospital. Seguramente su última mirada alrededor fue angustiada. Muchas de ellos recordarían como era la vida en 1950, cuando todo estaba por hacer. Lo hicieron. Ellos levantaron este país que les abandonó cuando más lo necesitaban. Esa fue su hazaña. Y yo por eso les admiro y me enorgullecen, ellos si son verdaderos patriotas.

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