El secreto de la felicidad

Todos aspiramos a la felicidad en esta vida, pero lo que ya no esta tan claro es el camino para conseguirla. Porque de problemas y contrariedades ninguno estamos salvo y a pesar de todos ellos tenemos que conquistar la felicidad. En este artículo te descubro la senda que a mi me esta funcionando.

EDITORIAL CAMINANDO POR LA VIDA 10/6/2025

Recuerdo que de joven siempre me obsesionó la idea de vivir intensamente, de dejar poso, influir. Eso me provocó una anticipación permanente del futuro, que me impedía disfrutar de los buenos momentos que tocaba vivir.

Hoy visto con perspectiva, tengo que reconocer que el tiempo lo cura todo, incluso esas vanidades de juventud. Hoy, muchos años después, tengo que decir que el secreto de la felicidad es mucho más sencillo de lo que me parecía de joven. La felicidad esta en la cotidianidad, en querer a los demás, en olvidarte un poquito de ti y centrarte en el que tienes al lado. En construir lazos con tu mujer, con tus hijos y con las buenas personas que la vida va poniendo en tu camino.

Cuanto me alegro ahora de las horas que pasé con mi anciana madre, durmiendo en un sillón de hospital o junto a ella en el fresco de la puerta de casa de mi pueblo andaluz. A veces pienso que no esta tan mal la muerte si me permite volver a verte mama, a abrazarte y contarte mis cosas como siempre he hecho.

Lo cuenta el recientemente fallecido José Luis Olaizola, que al gran Julián Marías, cuando enviudó, lo único que le interesaba era volver a encontrarse con su mujer, Lolita Franco, que se había muerto veinte años atrás. Julián Marías entendía el amor como la necesidad de desayunar frente a una persona toda la vida. Y es que Lolita, su mujer, madrugaba mucho para llevar a los niños al colegio, y volver rápido para poder desayunar juntos. Esa era la gran felicidad de Julián Marías, que seguía echando de menos veinte años después.

A nuestro premio nobel, Severo Ochoa, a su vuelta a España, después de vivir durante años en Estados Unidos, le preguntaron, ¿qué echa usted de menos en nuestro país? Y la respuesta fue desconcertante, a mi mujer. Lo único importante para el científico era el amor de su fallecida mujer Carmen García Cobián.

Cuando Miguel Delibes enviudó estuvo años sin escribir. Manifestó que en todo matrimonio siempre había un cónyuge que destacaba sobre el otro. En el suyo, la que destacaba era Ángeles, su mujer, y por tanto le parecía absurdo que hubiera fallecido antes que él, que era el que menos valía de los dos. Esto lo decía quien había recibido toda clase de premios literarios.

A las seis y media de la mañana me levanto cada día, para desayunar con mi mujer Pilar, que nadie me quite ese ratito, que tan feliz nos hace a los dos.

Amigo no te confundas, la felicidad esta en la cotidianidad y en las personas que nos rodean, que no te engañen ni te dejes seducir por cantos de sirenas. Ama y déjate querer, todo lo demás inútiles vanidades de este mundo.

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