La importancia del padre

La familia es lo más importante de la vida y por tanto a lo que hay que dedicar mayor tiempo y esfuerzo. Ha de tener prioridad la familia que fundas sobre la que sales. La familia es la célula principal de la sociedad. La nación, la patria, es fruto de la unión de diferentes familias con unos fines o aspiraciones comunes. No acabo de creerme lo de la multiculturalidad.

EDITORIAL CAMINANDO POR LA VIDA 27/05/2025

Los nuevos amos del mundo siguen empeñados en su lucha contra la familia. Y lo hacen con esmero y ahínco desde diferentes perspectivas y una de las más evidentes es la lucha contra la paternidad con el fin último de conseguir la expropiación de la patria potestad. Eso que decía la ministra de educación Celaá de que los hijos no eran de los padres sino del estado.

La campaña de desprestigio contra la figura del padre comenzó hace muchísimos años, mucho antes de comenzar a hablar de la deconstrucción de la masculinidad. Recuerdo esas series españolas de máxima audiencia de los años 90 del siglo pasado donde el personaje del padre era un señor que no se enteraba de nada, sin sensibilidad alguna, simplón y torpe que nada podía aportar a su familia.

Al final lo que se pretende es destruir la base sobre la que se ha construido la civilización occidental. En el paradigma ideológico en el que nos desenvolvemos es el de la posmodernidad, que viene a decirnos que toda la civilización occidental es una construcción artificial que no tiene bases biológicas y naturales. Por aquello de hombre y mujer los creó Dios. Hoy se piensa que es nuestra voluntad la que pude construir la realidad incluso la biología.

España es punta de lanza de todos estos pensamientos porque en estos últimos años ha existido un inmenso vacío ideológico y social que ha sido ocupado por estas ideologías que se autodenominan progresistas, aunque en la práctica lo único que produzcan sea regresión, infelicidad y deshumanización. ¡ Que importante es la batalla del lenguaje !.

La falta de batalla cultural por quienes la tenían que haber dado ha permitido que el terreno de juego ha sido ocupado, prácticamente sin dificultad, por aquellos que sostienen este tipo de ideas como los que creen que sobramos seres humanos y que somos una amenaza para el planeta. Para estos la destrucción de la familia es algo básico en sus planes. Por eso oímos hablar todos los días de masculinidades tóxicas o de heteropatriarcado empeñado en mantener sometida a la mujer.

Al final todo esto se concreta en la esterilidad, en que no se tengan hijos, aborto, transexualidad, promoción de la homosexualidad.

En España somos realmente la vanguardia de estas ideas y eso se palpa en la erosión del papel del varón. Si somos capaces de destruir la confianza del niño en su padre, destruimos no solamente la familia, sino también la confianza en Dios. Porque la destrucción de la familia y el hambre, decía Lenin, desarraigará de los hombres la idea de Dios.

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