Durante muchos años la palabra patriotismo estaba proscrita en nuestro lenguaje. Parece que hoy se vuelve a hablar de ello en todo el mundo, también en España. Pero no nos confundamos y nos engañemos, el patriotismo no es cualquier cosa. Y mucho menos confundamos patriotismo con nacionalismo. En este artículo te cuento lo que es para mi la patria, por si te puede resultar interesante. Como siempre, este texto lo difundiré en la radio como editorial de mi programa, «Caminando por la Vida»
EDITORIAL CAMINANDO POR LA VIDA 9/9/2025
El patriotismo, a diferencia del nacionalismo, es una virtud que consiste en amar la tierra de tus padres, la que te engendró, te vio nacer e hizo de ti lo que eres. El patriotismo no excluye a nadie, no odia a nadie. Es una virtud positiva que consiste en amar, a ti mismo, lo que tú eres y a los demás que son como tú y que te rodean, que de alguna u otra forma son parte de tu vida. El nacionalismo en cambio es una corrupción de ese amor, convirtiéndolo en una adoración al poder o al régimen político. El nacionalismo es una forma de idolatría, que nos aparta de la bondad, la verdad y la belleza.
El patriotismo es un sentimiento natural, mientras que el nacionalismo es una ideología. El patriotismo nos une y el nacionalismo nos divide. La patria y la familia es el refugio de la gente como tú y como yo. ¡Los ricos no necesitan patria!.
Me encanta por eso la definición de patria que Juan Manuel de Prada despliega en su novela “Morir bajo tu cielo”, que cuenta la historia de los últimos de Filipinas. Y me encanta porque con esta definición la patria deja de ser una idea política fría y se convierte en el conjunto de aquello que nos constituye y nos sostiene.
En la novela le preguntan a un soldado movilizado en Filipinas, ¿qué es para ti la patria? Y a mi la respuesta me parece sublime y reveladora de lo que es realmente la patria, ajena a cualquier manipulación política que a lo largo de la historia se ha realizado por los listillos que en cada época les ha tocado vivir y que han utilizado para que mueran los hijos de los demás.
Permíteme que me ponga en plan poeta y que, parafrasee a Juan Manuel de Prada en “Morir bajo tu cielo”, te cuente que es para mi la patria.
Amo el suelo donde nací; amo la calle Larga en la que me crie; amo mi casa, que es mi nido; amo la paz y la libertad que en ella siempre he respirado; amo las huertas de la Quemailla; el rio Tinto y sus molinos, el limonero y las plantas del corral de la casa de mis padres; amo la escuela de don Modesto, donde aprendí las cuatro reglas; amo el recuerdo de los estudios, las travesuras, los premios de aplicación y los cánticos que cantábamos en clase; amo el altar de la novena de la Virgen, donde mi madre me enseñó a cantar la Salve y aquel otro dedicado a la Cruz; amo las procesiones de la Virgen y del Corpus; amo mi acento de Villarrasa; amo la lengua española, con la que puedo expresar lo que pienso. Amo las caricias de mi madre, que hoy me faltan, y el cementerio donde descansan sus restos. Amo el olor de las torrijas que mi madre me hacía en Semana Santa. Y el sabor de la leche recién ordeñada. Y la era del campo de Niebla. Y tu sonrisa cuando te conocí en la feria de agosto. Esa es mi patria.

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