No acabamos de desterrar la violencia de nuestras sociedades. Parece que la posmodernidad no se va a imponer pacíficamente, que no nos vamos a conformar con cancelar socialmente a las personas que no piensan como nosotros y que se va a traspasar la línea roja del ataque físico. Los violentos no han de tener cabida en nuestra sociedad y mucho menos los que los alientan, justifican y señalan los objetivos a exterminar.
EDITORIAL CAMINANDO POR LA VIDA 16/9/2025
Descansen en paz Iryna Zarutska y Charlie Kirk.
Dos personas recientemente asesinadas en Estados Unidos y cuyos brutales asesinatos nos muestran el devenir de la sociedad en la que vivimos. Quiero compartir contigo las impresiones que ambos asesinatos me suscitan.
En Charlotte, Estados Unidos, las autoridades han difundido el vídeo del ataque con cuchillo a Irina Zarutska, una refugiada ucraniana de 23 años, ocurrido el 22 de agosto en un tren.
En la grabación se ve cómo el agresor extrae una navaja del bolsillo y la apuñala por la espalda. La víctima, en un primer momento, queda paralizada por el shock. Pero poco después, se derrumba y comienza a desangrarse. Pasa un tiempo antes de que alguien acuda en su auxilio. Pero desgraciadamente la chica termina falleciendo.
Casi dos minutos tarda una de las personas que viajan en el vagón de tren en acercarse a auxiliar a la joven Irina. Este pasotismo por la desgracia ajena es una de las características de nuestra sociedad. Este individualismo que nos corroe y que hemos de hacérnoslo mirar. Quizá por eso resaltan más gestas como las de nuestro héroe de monopatín, Ignacio Echeverría, que dio su vida por defender a las personas que estaban siendo atacadas en Londres durante unos atentados islamistas, y usando como única arma defensiva su propio monopatín.
El asesinato de Charlie Kirk también nos muestra una deriva social que nos conduce al abismo. A Charlie Kirk le asesinan por pensar diferente y por supuesto por atreverse a expresar públicamente lo que piensa. Su asesinato es una barbaridad, como lo fueron antes los dos intentos de asesinato del candidato Trump, que estoy seguro en el caso de USA no va a quedar impune y su autor será seriamente castigado. Pero me parecen mucho peor los que de alguna u otra forma justifican el asesinato de Charlie.
Sorprendente la reacción de algunas personas y algunos medios de comunicación en España, que con sus titulares vienen a decir que este joven de 31 años, esposo y padre de dos hijos pequeños, se lo ha buscado, por pensar y decir lo que le ha dado la gana, porque si a estos totalitarios le llevas la contraria con lo que dices, tú discurso dicen ellos que es de odio. Para ellos no cabe pensar ni decir nada diferente a lo que ellos piensan.
El lema de Charlie Kirk era “Prueba que estoy equivocado”, es decir, no se consideraba que tuviera la verdad absoluta, que caben otras opiniones, pero demuéstrame que lo que yo digo no es y por qué. Y la reacción de los que no tienen argumentos es la de asesinarle y callar su voz y su pensamiento para siempre.
O abandonamos esta polarización, construida a base de deshumanizar al que piensa diferente, y somos capaces de convivir aún con pensamientos diferentes o esto va a acabar muy, pero que muy mal.
Porque por lo menos en mi caso, no van a conseguir que me calle y que deje de expresar lo que pienso. Si no te gusta lo que digo, rebátemelo, pero respetémonos y seamos capaces de convivir poniendo el énfasis en lo mucho que nos une a los seres humanos antes que en lo que nos diferencia.

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